Metro de Quito activa protocolo de emergencia ante primeras inundaciones

La Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito aplicó con éxito sus protocolos de emergencia debido a las fuertes lluvias y granizadas registradas en la capital ecuatoriana durante la primera semana de octubre. Las intensas precipitaciones provocaron acumulaciones extraordinarias de agua y hielo en la superficie, afectando temporalmente la operación en dos de sus estaciones del norte de la ciudad.
 
El primer incidente ocurrió el domingo 4 de octubre en la estación El Labrador, donde el agua ingresó al primer subsuelo de la infraestructura. Como medida preventiva para precautelar la seguridad de los usuarios, se restringió temporalmente el paso de los trenes en ese sector, operando únicamente en el tramo comprendido entre Quitumbe y Jipijapa. Las labores de evacuación del agua permitieron restablecer el servicio normal la mañana siguiente.
 
El miércoles 7 de octubre se presentó una segunda emergencia en la estación La Pradera. Una fuerte granizada en el exterior acumuló hasta 80 centímetros de hielo, lo que colapsó los sumideros de las calles y derivó en el ingreso de agua y granizo hacia las instalaciones subterráneas. Esto obligó a suspender la circulación de trenes en el tramo norte (entre las estaciones El Ejido y El Labrador) mientras los equipos de respuesta intervenían en el punto.
 

Respuesta técnica y estado actual


De acuerdo con los reportes oficiales, el Cuerpo de Bomberos de Quito y las brigadas municipales retiraron más de 552 metros cúbicos de granizo de las zonas afectadas. Tras las inspecciones técnicas de rigor, las autoridades confirmaron que los sistemas eléctricos, de telecomunicaciones y de señalización del Metro no sufrieron daños, garantizando que toda la red subterránea se encuentra operando al 100% de su capacidad.

El plan de contingencia del Metro de Quito contempla una capacidad de bombeo en sus pozos de hasta 550.000 metros cúbicos de agua por hora. Actualmente, el servicio se ofrece con total normalidad en sus 15 estaciones a lo largo del corredor Quitumbe–El Labrador. Las autoridades locales mantienen una coordinación permanente con el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) para monitorear las condiciones climáticas y anticipar futuras acciones preventivas en la superficie.