Escopolamina en Quito: el peligro que amenaza la seguridad y también golpea a la economía de la capital

Los robos mediante el uso de sustancias para aturdir a las víctimas se han convertido en una preocupación creciente en Quito. Detrás de estos casos no solo existe un riesgo para la salud y seguridad de las personas: el temor también puede afectar a bares, restaurantes, discotecas, transporte, turismo y otros negocios que dependen de la actividad nocturna de la capital.

Entre enero y agosto de 2026, Quito registró 742 denuncias por robo a personas bajo la modalidad de aturdimiento mediante sustancias, frente a 577 casos durante el mismo periodo de 2025. Esto representa un incremento del 28,6 %, según información de la Fiscalía General del Estado procesada por la Policía Judicial del Distrito Metropolitano de Quito.

Sin embargo, existe una precisión importante: no todos estos casos pueden considerarse automáticamente robos con escopolamina. De las 742 denuncias registradas hasta agosto, 84 víctimas mencionaron específicamente la presunta utilización de esta sustancia. El 80 % de las víctimas de robos mediante sustancias fueron hombres y la edad predominante se situó entre los 18 y 44 años.

¿Por qué es peligrosa la escopolamina?

La escopolamina es una sustancia que también tiene usos médicos controlados, principalmente para prevenir náuseas y vómitos. Su acción afecta al sistema nervioso central y, fuera de un contexto médico, una intoxicación puede provocar desorientación, somnolencia, confusión, alteraciones de la visión y otros efectos graves. Una exposición excesiva puede llegar a producir convulsiones, alteraciones del ritmo cardíaco e incluso pérdida de conciencia.

Esto explica por qué el uso de sustancias para incapacitar a una persona representa un riesgo que va mucho más allá del robo de un teléfono, dinero o pertenencias. Una víctima intoxicada puede encontrarse en una situación de extrema vulnerabilidad y requerir atención médica inmediata.

La vida nocturna de Quito, bajo presión

Bares, discotecas y reuniones sociales aparecen repetidamente en denuncias relacionadas con esta modalidad de robo. En septiembre, por ejemplo, cinco jóvenes denunciaron haber sido víctimas de un robo después de una salida nocturna en el norte de Quito.

El problema aparece en un momento en el que el sector nocturno de la ciudad ya enfrenta dificultades relacionadas con la inseguridad. Propietarios de bares y discotecas han señalado que el temor a la delincuencia está frenando su recuperación, con establecimientos que, pese a tener capacidad para cientos de personas, reciben apenas una fracción de ese número durante noches de alta actividad.

Cada persona que decide quedarse en casa por temor a ser víctima de un delito representa también consumo que deja de realizarse en restaurantes, bares, transporte y otros establecimientos.

Eso no significa que sea posible calcular cuánto dinero está perdiendo Quito específicamente por los robos con sustancias. Actualmente no existe una cifra pública que permita atribuir una cantidad determinada de pérdidas económicas a esta modalidad. Sin embargo, los datos permiten dimensionar por qué mantener la confianza en la seguridad de la ciudad resulta económicamente importante.

El turismo también está en juego

Durante el primer semestre de 2026, Quito recibió 418.444 visitantes no residentes y generó aproximadamente USD 1.746 millones en ventas vinculadas al turismo, un crecimiento del 11,2 % frente al mismo periodo de 2025. La alimentación representa el 43,29 % de las ventas turísticas de la ciudad.

Un ejemplo de su importancia ocurrió durante el feriado del Primer Grito de Independencia de agosto de 2026. Los establecimientos turísticos de Quito generaron aproximadamente USD 14,3 millones en ventas, de los cuales USD 12,88 millones correspondieron a alimentos y bebidas.

Estas cifras muestran que restaurantes, entretenimiento, alojamiento y transporte forman parte de una cadena económica importante para la capital. Por ello, una percepción creciente de inseguridad puede convertirse en un desafío no solamente policial, sino también turístico y comercial.

Prevenir sin caer en el miedo

Frente a este tipo de delitos, la prevención debe ir acompañada de información responsable. Sentirse repentinamente desorientado, excesivamente somnoliento o presentar confusión después de consumir una bebida puede tener diferentes causas y no constituye, por sí solo, una confirmación de exposición a escopolamina.

Ante una posible intoxicación, la prioridad debe ser buscar asistencia médica y permanecer acompañado por una persona de confianza. Las intoxicaciones pueden provocar alteraciones importantes del estado de conciencia y requieren una evaluación adecuada.

El desafío para Quito está en evitar que el miedo termine modificando la manera en que habitantes y visitantes utilizan la ciudad. Los robos mediante sustancias afectan directamente a quienes los sufren, pero su impacto puede extenderse hacia la confianza de los consumidores, la actividad nocturna y la imagen turística de la capital.

Combatir esta modalidad delictiva, por tanto, no significa únicamente proteger pertenencias: también implica proteger la confianza necesaria para que restaurantes, bares, entretenimiento, turismo y comercio puedan desarrollarse con normalidad en Quito.