
«Una nueva alerta por robos con escopolamina en Quito ha encendido las alarmas de las autoridades locales tras registrarse un importante incremento en los reportes…»
QUITO.— Las autoridades de seguridad de la capital ecuatoriana han encendido las alarmas tras confirmar un incremento del 36 % en los delitos bajo la modalidad de aturdimiento. Según los registros oficiales correspondientes al periodo entre enero y septiembre de este año, Quito se posiciona como el territorio con mayor incidencia de robos donde se emplean sustancias como la escopolamina y fármacos controlados para anular la voluntad de las víctimas.
En los primeros nueve meses del año, la ciudad acumuló un total de 593 denuncias bajo este método delictivo. Los análisis estadísticos de la Policía Nacional revelan una clara tendencia de género entre los afectados, determinando que el 81 % de las víctimas masculinas son el principal objetivo de estas agrupaciones criminales.
Desapariciones y efectos médicos
El fenómeno no solo representa una afectación económica, sino también una grave amenaza a la integridad física y la libertad. Las autoridades conectaron esta modalidad con 29 casos de desapariciones involuntarias de carácter temporal registradas entre enero y julio.
De acuerdo con expertos forenses, las bandas delictivas suelen combinar la escopolamina con benzodiacepinas o ansiolíticos, una mezcla que induce un estado de sumisión profunda e inconsciencia que se prolonga por aproximadamente ocho horas. Este efecto químico provoca amnesia retrógrada, lo que impide a las víctimas recordar detalles del suceso o identificar a los agresores al momento de asentar la denuncia.
Sectores de alta vulnerabilidad
Los informes de inteligencia policial identifican que los eventos ocurren principalmente durante las noches y madrugadas en zonas de entretenimiento, áreas comerciales y perímetros universitarios. Los puntos con mayor recurrencia de casos reportados son:
- La Mariscal e Iñaquito, en el hipercentro de la urbe.
- El sector de Quito Tenis y los alrededores de la Universidad Central.
- Espacios de concurrencia pública y diversión nocturna en la parroquia de Cumbayá.
Perfil de operación
El ‘modus operandi’ detectado involucra habitualmente a estructuras compuestas por varias personas, donde las mujeres suelen asumir el rol de primer contacto para ganarse la confianza de los objetivos en bares o discotecas. Tras colocar la sustancia en bebidas, alimentos o cigarrillos, los delincuentes conducen a la víctima a un estado de indefensión total para sustraer vehículos, dispositivos tecnológicos, claves bancarias y vaciar cuentas digitales.
La Policía Nacional reitera el llamado a la ciudadanía a no descuidar vasos o copas en lugares públicos, rechazar insumos de personas desconocidas y utilizar únicamente plataformas de transporte seguro o taxis formalmente registrados al momento de abandonar los centros nocturnos.





