La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó la continuación de las obras de construcción de un salón de baile en la Casa Blanca, revirtiendo una orden de paralización que había sido dictada por un tribunal federal a inicios de agosto.
El tribunal federal había dispuesto detener las labores en esa fecha, generando una pausa en el proyecto. Con la decisión de la máxima corte, las obras pueden reanudarse sin obstáculos legales inmediatos.
La resolución de la Corte Suprema representa un cambio en el curso legal del proyecto, permitiendo que continúen los trabajos en la mansión presidencial estadounidense.





